El colesterol y las enfermedades cardiovasculares

El colesterol y las enfermedades cardiovasculares
 
Las enfermedades cardiovasculares son responsables de más de cinco millones de muertes en Europa cada año, según fuentes de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una proporción de 55 mujeres frente a 43 hombres.
 
Las afecciones cardiovasculares conllevan costes directos e indirectos que exceden los €192 billones anuales en los países que forman parte de la Unión Europea. Un factor clave que contribuye a esta tasa son los elevados niveles de colesterol. Se estima que el 20% de los europeos presenta niveles elevados de colesterol, lo cual equivale a aproximadamente 100 millones de personas. Las enfermedades cardiovasculares se han convertido en la principal causa de mortalidad en las mujeres que se encuentran en la edad de la postmenopausia, particularmente en casos en los que la mujer fuma, tiene sobrepeso y no practica ejercicio regular.
 
No obstante, aunque las enfermedades cardiovasculares sean la principal causa de muerte tanto en el caso de los hombres como en el de las mujeres, muy frecuentemente se subestima la gravedad del problema. Si comparamos la situación de las mujeres con la de los hombres, se puede determinar que: las mujeres suelen tener menos oportunidades para someterse a intervenciones quirúrgicas, normalmente el número de mujeres que forma parte de estudios clínicos es bastante más inferior al de los hombres y suelen recibir peores pronósticos.
 
Esta gráfica muestra el porcentaje de población que padece enfermedades cardiovasculares:

CDV graph


Esta gráfica muestra los elevados niveles de colesterol que se registraron en el año 2003 entre hombres y mujeres en Inglaterra:

Blood cholesterol graph


¿Qué es el colesterol?

El colesterol es un lípido (grasa) vital para el buen funcionamiento del cuerpo. Sólo un pequeño porcentaje del colesterol presente en el cuerpo proviene de nuestra dieta. El hígado produce diariamente en torno al 20–25% de nuestro colesterol. Los intestinos, las glándulas suprarrenales y los órganos reproductores también tienen gran capacidad de síntesis. El colesterol pasa por un proceso de reciclaje al ser expulsado por el hígado por medio de la bilis hacia el tracto digestivo. Típicamente, el 50% del colesterol que es liberado vuelve a ser reabsorbido por el intestino delgado hasta unirse de nuevo a la corriente sanguínea.

El colesterol está presente en la membrana de cada una de las células del cuerpo. Aísla las fibras de los nervios y es esencial para la fabricación de hormonas, tanto las sexuales como  las producidas y liberadas por las glándulas suprarrenales. Además, a partir del colesterol se forman las sales biliares sin olvidar que convierte la luz del sol en vitamina D y es importante para el metabolismo de las vitaminas solubles en la grasa de los alimentos, incluyendo las vitaminas A, D, E y K.

El cuerpo no podría funcionar sin colesterol. Sin embargo, demasiado colesterol en la sangre incrementa el riesgo de padecer enfermedades coronarias y arteriales.

Puesto que el colesterol no es soluble en agua, debe estar unido a proteínas especiales antes de que pueda ser transportado en la corriente sanguínea. Estos “paquetes” son denominados lipoproteínas. Hay dos tipos principales de lipoproteínas: lipoproteínas de baja densidad (LDL) y de alta densidad (HDL).

Lipoproteínas de baja densidad (LDL)

Es popularmente conocido como colesterol “malo” y se piensa que podría incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares. Transporta el colesterol del hígado a las células. Una gran parte del colesterol de la sangre (aproximadamente el 70%) es transportado de esta manera. Está compuesto mayoritariamente por grasa, sin mucha proteína. Los altos niveles de lipoproteínas LDL se asocian a un riesgo incrementado de desarrollar enfermedades cardiovasculares puesto que las lipoproteínas LDL causan que el colesterol sea depositado en los vasos sanguíneos.

Lipoproteínas de alta densidad (HDL) 

Es popularmente conocido como colesterol “bueno” y se piensa que podría prevenir las enfermedades cardiovasculares. Elimina el exceso de colesterol en las células y lo devuelve al hígado donde pasa a ser descompuesto o eliminado del cuerpo como producto de desecho. Una pequeña parte de colesterol es transportada como HDL, que en su gran mayoría está compuesto de proteína y un poco de grasa. Puesto que las lipoproteínas de alta densidad ayudan a prevenir que el colesterol se deposite en las paredes de los vasos sanguíneos, ayuda a disminuir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares.
 
Cuando comemos alimentos con grasa, se forman triglicéridos que se acumulan en la sangre y bien pasan a quemarse como combustible o se depositan en almacenes de grasa corporal. Cuando contamos con altos niveles de triglicéridos es frecuente que los niveles de colesterol bueno (HDL) sean bajos y los de colesterol malo (LDL) bastante elevados.

Consecuencias de un nivel elevado de colesterol 

La hipercolestoremia es la presencia de niveles anormalmente altos de colesterol en la sangre. La concentración de altos niveles de LDL y bajos niveles de HDL suele estar asociada con el desarrollo de enfermedades cardiovasculares al promover la formación de ateromas en las arterias (aterosclerosis).
 
El desarrollo de esta enfermedad conlleva al infarto de miocardio (ataque al corazón), el derrame cerebral y la enfermedad vascular periférica. Si las arterias coronarias se estrechan, se puede llegar a parar o ralentizar el flujo de sangre al corazón, lo cual implica que la cantidad de sangre rica en oxígeno se vea reducida en gran medida (enfermedad coronaria del corazón). En ocasiones cuando esta placa se acumula en las arterias coronarias, puede reventar, liberando colesterol y sangre en la corriente sanguínea, lo cual puede conllevar a la coagulación de la sangre. Dichas coagulaciones pueden bloquear el flujo de sangre causando una angina o incluso un ataque al corazón.

Cómo regular los niveles de colesterol

Ya que normalmente no notamos el aumento de los niveles de colesterol, será necesario un simple análisis de sangre para determinar la cantidad de colesterol presente en nuestra sangre (en milimoles por litro). Es especialmente importante que exista equilibrio entre los diferentes tipos de lipoproteínas, más que incluso el nivel de colesterol total.  

A continuación exponemos las directrices:

Colesterol total
(EEUU y otros países)
Colesterol total*
(Canadá y gran parte de Europa)
Menos de 200 mg/dL Menos de 5,2 mmol/L Óptimo
200-239 mg/dL 5,2-6,2 mmol/L Tirando a alto
240 mg/dL y superior Más de 6,2 mmol/L Alto

Colesterol LDL
(EEUU y otros países)
Colesterol LDL*
(Canadá y gran parte de Europa)
Menos de 70 mg/dL Menos de 1,8 mmol/L Óptimo para gente con gran riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares
Menos de 100 mg/dL Menos de 2,6 mmol/L Óptimo para gente con riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares
100-129 mg/dL 2,6-3,3 mmol/L Casi ideal
130-159 mg/dL 3,4-4,1 mmol/L Tirando a alto
160-189 mg/dL 4,1-4,9 mmol/L Alto
190 mg/dL y superior Más de 4,9 mmol/L Muy alto


Colesterol HDL
(EEUU y otros países)
Colesterol HDL*
(Canadá y gran parte de Europa)
Menos de  40 mg/dL (hombres)
Menos de  50 mg/dL (mujeres)
Menos de 1 mmol/L (hombres)
Menos de 1,3 mmol/L (mujeres)
Pobre
50-59 mg/dL 1,3-1,5 mmol/L Más idóneo
60 mg/dL y superior Más de 1,5 mmol/L Ideal


Triglicéridos
(EEUU y otros países)
Triglicéridos*
(Canadá y gran parte de Europa)
Menos de 150 mg/dL Menos de 1,7 mmol/L Óptimo
150-199 mg/dL 1,7-2,2 mmol/L Tirando a alto
200-499mg/dL 2,3-5,6 mmol/L Alto
500 mg/dL y superior Más de 5,6 mmol/L Muy alto


Hay muchos factores que contribuyen a un aumento del nivel del colesterol. Sin embargo, la causa más común es tomar demasiada grasa y en particular demasiada  grasa saturada. Consumir grandes cantidades de grasa saturada puede aumentar los niveles de colesterol “malo” (LDL).

Sin embargo, si el análisis de sangre muestra que su nivel de colesterol ha aumentado, normalmente su médico de cabecera hablará con Vd. del problema. El riesgo global está determinado por una combinación de factores entre los que se incluyen el hipotiroidismo, la edad, el género, la disposición hereditaria, la diabetes, la obesidad, la tensión arterial, la ingesta de grandes cantidades de alcohol o el consumo de tabaco y algunos problemas raros relacionados con el hígado y  el riñón. 

Generalmente hay dos maneras de ayudar a bajar los niveles de colesterol:
 
La primera está relacionada con los problemas en el estilo de vida: seguir una alimentación sana, bajar de peso corporal e incrementar el nivel de actividad física. El 80% de todas las enfermedades cardiovasculares pueden prevenirse con estos cambios.
 
La segunda consiste en combinar cambios en el estilo de vida con medicinas que ayudan a mejorar los niveles de colesterol.

Estilo de vida: 

Una alimentación sana puede ayudar a reducir los niveles de colesterol. Toda dieta debería ser particularmente baja en grasas saturadas (menos de un 7% del consumo total de calorías diarias), y en grasas en su conjunto. Las galletas, las tartas, los pasteles, la carne roja, el queso duro, las carnes procesadas y la mantequilla tienden a contener un gran porcentaje de grasas saturadas.

En su lugar, deberíamos tomar productos lácteos bajos en calorías, leche semidesnatada o desnatada, yogures bajos en grasa y productos para untar mono o poli-insaturados.

Cocine la carne a la plancha o al vapor en lugar de freírla o asarla. En caso de asarse, utilice una parrilla para permitir que la grasa se escurra. Si desea freírla, debería utilizar aceite vegetal, como por ejemplo de girasol. Retire siempre la piel de la carne de ave.  Se ha demostrado que los productos a base de soja reducen los niveles de colesterol. Por lo tanto, es recomendable tomar con regularidad productos a base de soja en lugar de carne grasosa.
 
Estudios de investigación han demostrado que la proteína de soja y las isoflavonas de soja ejercen un efecto positivo para la salud del corazón. Sin embargo, los estudios clínicos han puesto de manifiesto que la combinación de proteína de soja, fosfolípidos de soja, fibra de soja y germen de soja suministra un nivel garantizado de isoflavonas, que resulta dos veces más eficaz a la hora de reducir las LDL y los triglicéridos que la proteína de soja por sí sola.

El pescado, especialmente el pescado rico en aceites como las sardinas, el salmón, la caballa y la trucha contienen ácidos grasos con Omega 3, que se piensa que reducen los niveles de LDL.

Algunos alimentos contienen colesterol. Entre estos alimentos se incluyen los huevos, las gambas y los despojos como el hígado y los riñones. Este tipo de colesterol es conocido como colesterol dietario y tiene un efecto mucho más débil en el colesterol de la sangre que las grasas saturadas presentes en algunos alimentos. Por lo tanto, a menos que así lo sugiera su médico de cabecera, no debería reducir la ingesta de estos alimentos. 

También es importante tomar mucha fibra, especialmente fibra soluble. Se ha descubierto que reduce hasta un 5% el colesterol malo. La fibra soluble puede encontrarse en los copos de avena, las legumbres y ciertas frutas y verduras. Su eficacia recae en la absorción del colesterol en los intestinos.
 
Los alimentos que contienen sustancias llamadas esteroles de plantas o estanoles también podrían ayudar a bajar los niveles de colesterol. Fuentes naturales ricas en estas sustancias son el salvado de arroz, el aceite de aguacate, el germen de trigo y el aceite de oliva extra virgen. Resultan especialmente efectivas al absorber el colesterol malo “LDL” del intestino sin afectar los niveles del colesterol bueno “HDL”.
 
Tener sobrepeso también puede contribuir a contar con niveles elevados de colesterol y por lo tanto un plan para perder peso podría ayudar a reducir los niveles de LDL e incrementar los niveles de HDL.
 
Asimismo, hacer algún tipo de actividad física podría contribuir a realzar los efectos relativos a la disminución del colesterol en la dieta. Se recomienda realizar ejercicio de una intensidad moderada-intensa un mínimo de 30 minutos diarios. También es aconsejable reducir el tamaño de la cintura.
 
Los niveles elevados de colesterol pueden incrementar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, pero deberían considerarse otras medidas para reducir otros riesgos adicionales (por ej. dejar de fumar o tomar alcohol de manera moderada).
 
Por último, es aconsejable dormir muchas horas e intentar mantener los valores de la presión arterial en un nivel normal.

Medicinas:

Los médicos de cabecera pueden recetar medicinas destinadas a bajar los niveles de colesterol si una persona ya cuenta con una enfermedad cardiovascular o tiene riesgo de desarrollarla en un futuro por otros factores contribuyentes.
El principal grupo de medicinas que se suele recetar para bajar los niveles de colesterol son las estatinas. Se considera que pueden reducir el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, derrames cerebrales o mortalidad cardiovascular.
 
Frecuentemente se recetan aspirinas pero esto no es aconsejable con individuos menores de 16 años de edad.
 
Los médicos de cabecera puede que también consideren las terapias de sustitución hormonal para mujeres en la edad de la menopausia. Dada la pérdida de estrógenos endógenos que se experimenta durante esta etapa de la vida, se consideró la posibilidad de utilizar en su lugar estrógenos exógenos. Sin embargo, los estudios de investigación, particularmente “La Iniciativa de Salud de la Mujer” y el “Estudio del Millón de Mujeres” han manifestado que las terapias de sustitución hormonal no ofrecen protección alguna y se ha podido observar que incrementan el riesgo de sufrir ataques al corazón, especialmente durante el primer año de tratamiento.
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